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"Hecho en Los Ángeles" y los sin papeles en Estados Unidos.

Enero de 2008

La emigración es un fenómeno universal por el cual los seres humanos migramos a zonas ricas en recursos en busca de una vida mejor y de mayores oportunidades para nosotros mismos y nuestros hijos. La emigración es la historia de la nación estadounidense.

En la actualidad hay aproximadamente doce millones de inmigrantes sin papeles que viven en Estados Unidos y ya forman parte de nuestra sociedad. Cerca de tres millones de ellos viven en California. Además, según el Urban Institute, cerca de un millón viven en la segunda ciudad más grande de Estados Unidos: Los ángeles.

Debido al flujo constante de inmigrantes que entran en Estados Unidos, la inmigración es uno de los puntos controvertidos a los que se enfrenta nuestro país, nuestra gente y nuestros políticos. Pero también es una realidad humana que ha creado y sigue creando situaciones de explotación y discriminación. éste es el motivo por el que es importante que exista una voz sofisticada que refleje el punto de vista de los propios inmigrantes. éste es el espíritu que impregna "Hecho en Los ángeles", un documental de la directora madrileña Almudena Carracedo.

"Hecho en Los ángeles" está recibiendo mucha atención en Estados Unidos y México. Muestra la vida de tres inmigrantes latinas sin papeles que trabajan en los talleres de costura de Los ángeles y sus tres años de lucha por la dignidad humana con objeto de conseguir los derechos laborales más básicos de Forever 21. Forever 21 es una cadena de tiendas de moda que se aprovecha de los trabajadores inmigrantes: les paga sueldos inferiores al sueldo mínimo, se niega a pagar las horas extras y les obliga a trabajar en entornos sin las condiciones básicas de seguridad y salubridad. Lo pueden hacer porque los trabajadores sin papeles se ven limitados por su ilegalidad y por el problema del idioma, con lo que se los trata como si no existieran. Y sin embargo, estas personas son como los antepasados de cualquier ciudadano estadounidense, que llegaron al país en algún momento de la historia para trabajar por una vida mejor.

Las tres mujeres de la película están unidas en su lucha, pero tienen historias personales diferentes que las hicieron dejar sus países de origen y emigrar a Estados Unidos. Lupe Hernandez, que aprendió a sobrevivir siendo muy niña, dejó la Ciudad de México a los 17 años para trabajar en las fábricas textiles de Los ángeles durante más de 15 años. Maura Colorado dejó a sus tres hijos en El Salvador para trabajar en la industria textil y poder mantenerlos. Como no tenía papeles, no pudo volver a El Salvador a ver a sus hijos durante más de 18 años. Maria Pineda vino desde el Sur de California a los 18 años buscando una vida mejor, pero en vez de eso se encontró ganando un salario miserable y sufriendo la violencia de su marido. Esto no sólo puso en peligro su dignidad sino también el futuro de sus hijos.

Maria, Maura, Lupe se unieron a otros trabajadores inmigrantes en el Centro de Trabajadores de Costura de Los ángeles para luchar por sus derechos laborales. Iniciaron una disputa legal y un boicot contra Forever 21, una de las principales cadenas de moda de la ciudad, exigiendo el salario mínimo, el pago de las horas extras y una mejora de las condiciones de trabajo. Al hacerlo, también llamaron la atención de todos sobre el coste social de la globalización y la situación laboral de los trabajadores poco cualificados al norte de la frontera entre México y Estados Unidos. Corrieron el riesgo de ser arrestadas y deportadas para lograr los derechos que siempre les pertenecieron. La campaña duró tres largos años y trajo consigo mucho desánimo y conflicto. En un momento dado, tras perder la esperanza de que se hiciera justicia, María, Maura y Lupe encontraron la fuerza de seguir luchando por un salario justo y por el respeto que se les debe. Las mujeres cambiaron su punto de vista victimista para sentirse fuertes y capaces y las tres tomaron decisiones que cambiaron sus vidas más de lo que jamás habían imaginado.

La lucha reflejada en el documental de Almudena Carracedo no es una anécdota aislada. En marzo de 2006, Los ángeles fue testigo de una de las mayores manifestaciones de inmigrantes que ha habido en Estados Unidos. Más de medio millón de personas se echó a la calle contra una ley que hacía de los sin papeles criminales. Oficialmente, esta ley contra la inmigración ilegal iba a proteger el país contra el terrorismo existente después del atentado del 11 de septiembre. ¿Porqué este gobierno lucha contra los inmigrantes, que son en su mayoría, digámoslo, hispanos, cuando el ataque al World Trade Center fue obra de terroristas reclutados en Oriente Medio? La realidad es que Estados Unidos está protegiendo la seguridad del país de una gente que no la amenaza y que los cerca de doce millones de sin papeles ya son parte integral de la sociedad estadounidense. Estos inmigrantes son los que hacen los trabajos que no quieren los ciudadanos, contribuyendo así a la vitalidad de la economía estadounidense. ¿Qué más quiere este gobierno?

Otra lucha que da que pensar es la de la activista mexicana Elvira Arellano. Elvira Arellano es una inmigrante sin papeles y madre de un ciudadano estadounidense, nacido en Chicago (Illinois), de siete años llamado Saul. Para evitar ser deportada, y separada así de su hijo, se refugió en la iglesia metodista Adalberto United Methodist Church de Chicago durante un año. Su objetivo era quedarse en Estados Unidos, donde puede ofrecer a Saul una educación y un futuro mejores, que es la eterna esperanza de todos los padres que emigran a Estados Unidos. Elvira Arellano fue considerada una amenaza a la seguridad nacional y se la arrestó y deportó a México. ¿Es un crimen que una madre quiera formar parte de la vida de su hijo? Es una vergüenza ver como el gobierno de Estados Unidos, que pretende ser el paladín de la libertad y los derechos humanos en el mundo, permite que un niño se quede solo, sin el amor y el apoyo de su madre.

El tema de la inmigración es uno de los puntos de controversia y una prioridad de la campaña de las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2008 en Estados Unidos. La pregunta es qué hacer con los doce millones de sin papeles que ya viven en Estados Unidos y cómo controlar el flujo de personas que entran en el país. Uno de los candidatos, el actual senador del Partido Demócrata por Illinois, Barak Obama, cuyo padre fue un inmigrante procedente de Kenya, opina que se necesita urgentemente una reforma justa, coherente y compasiva de las leyes de inmigración que se centre tanto en mantener la legalidad como en la seguridad de las fronteras al tiempo que permita a las familias estar juntas. Esto implicaría encontrar una solución para que los sin papeles pudieran obtener su ciudadanía norteamericana en menos tiempo que el que se necesita hoy en día (entre 15 y 20 años). El control de las fronteras, tanto al norte como al sur, precisaría mejores medios técnicos y operativos que aumenten la seguridad, al tiempo que impidan situaciones de peligro para aquellos que intenten cruzarla.

La realidad de la inmigración en Los ángeles y en cualquier otro lugar de Estados Unidos es que siempre ha existido y seguirá existiendo, ya que los seres humanos tenemos la tendencia natural de dejar nuestros países de origen en busca de mejores oportunidades para nuestras familias, incluso si para ello tenemos que dejar atrás a nuestros hijos. Los inmigrantes arriesgan la vida, cruzando desiertos y fronteras llenos de peligros, para encontrarse trabajando en malas condiciones y cobrando suelos ridículos. Y sin embargo les vale la pena porque les permite mantener a sus familias. Los sin papeles no se pueden defender, no sólo porque no hablan inglés, sino también porque muchas veces no logran encontrar su voz ante el miedo de ser deportados. Pero aunque existan muchos trabajadores sin papeles que no logren encontrar esa voz para defenderse, las valientes mujeres de "Hecho en Los ángeles", Lupe, Maura y Maria sí la encontraron y cambiaron su vida. La pregunta ahora es cuántos juicios, boicots y manifestaciones serán necesarios para conseguir que los trabajadores sin papeles que ya están integrados en Estados Unidos consigan ciudadanía y derechos. Estas personas no son criminales. Merecen la oportunidad de trabajar por un futuro mejor para sus familias y para ellos mismos. Merecen vivir en paz, sin ansiedad y sin el miedo constante de la explotación y la deportación.

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Griselda Denise Ramirez es originaria de Salinas, California. En la actualidad está estudiando marketing y español en el International Institute (Madrid).

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